Menú Blog

Tenía ganas de escribir este artículo hace tiempo, por la complejidad y problemática que tenemos los restauradores a veces para poder confeccionar una carta de vinos en la cual estén representados dos estilos muy diferentes pero básicos a la hora de seleccionar vinos para una bodega completa. ¿Vinos de corte moderno frente a los clásicos? ¿Vanguardia frente a tradición?

 

Los llamados vinos de autor, de alta expresión, de corte más internacional y de nuevo estilo, han irrumpido con fuerza. Frente a ellos se erigen – ajenos a las modas – los clásicos de siempre con los Rioja a la cabeza. La disyuntiva entre unos y otros está servida desde hace algún tiempo pero, lejos de enfrentarse, ambos conceptos se complementan y muchas veces incluso se confunden.

 

Cuando aludimos a los vinos clásicos españoles, estamos hablando de una época dorada que comienza a gestarse en el S.XIX con la incorporación del método Médoc típico de Burdeos, que se consolida en el S.XX  y que tiene en La Rioja su máximo esplendor con técnicas y un estilo definido que se convirtió en el patrón en otras zonas vitivinícolas.

 

Genuinos, característicos y de gran tipicidad, algunos de los grandes vinos clásicos españoles se mantienen en la cúspide década tras década. Detrás de cada una de esas botellas se resume la historia de una centenaria bodega, de generaciones dedicadas a la elaboración de vino y de los cuidados expertos que requiere un largo envejecimiento en barrica. Todos estos vinos tienen un perfil que suelen ser colores teja, aromas de cuero, especias y mucha madera. Siempre ligeros y con cierta acidez, por citar algunos de los más clásicos que podréis encontrar en la carta del restaurante Rincón del Faro y que suelen ser los elegidos de cualquier bodega de un restaurante que desee tener los clásicos de siempre, son: Viña Ardanza, Viña Tondonia, Marques de Murrieta, Castillo de Ygay,  Gran reserva 904, Marques de Riscal, Viña Pomal, etc.

 

Por otra parte, tenemos los vinos de nuevo estilo o de alta expresión, que se caracterizan por tener colores más oscuros, más tánicos, demuestran su terruño con más claridad que los clásicos y su crianza en madera suele realizarse en barricas nuevas. Potentes, estructurados, carnosos y más frutosos, los vinos de nuevo estilo parecen encajar mejor con los gustos del consumidor internacional. De hecho, ganan cada día más adeptos y muchas de las bodegas centenarias de La Rioja no han tenido sino que subirse al carro de los llamados vinos de autor o de alta expresión por aquello de “renovarse o morir”.

 

Desde mi punto de vista como restaurador, yo empecé con una carta de vinos que el 80% de ellos eran Riojas y la mayoría eran clásicos. Actualmente, la bodega del restaurante El Rincón del Faro tiene una diversidad tanto de vinos de otros países como de casi todas las denominaciones de origen de España. Además, cada vez son más los clientes que se dejan las etiquetas de clásicos y se aventuran a probar cosas que están un poco fuera de su perfil. Otros clientes, sin embargo, son muy fieles a los clásicos de siempre y no se atreven a degustar otros estilos. Desde mi punto de vista como consumidor, yo nunca pediré un clásico en un restaurante ya que mi perfil es totalmente de corte moderno, pero esto no quiere decir que critique estos vinos más tradicionales. Además, mi trabajo como sumiller consiste en intentar descubrir el perfil del consumidor para acertar en el vino que le aconseje y que maride bien con la comida.

 

Una de las denominaciones de origen que tuvo gran culpa de que algunas bodegas clásicas se subieran al carro sacando vinos de autor o alta expresión fue la Ribera del Duero. Creada en 1982, esta D.O. castellano-leonesa es una de las más prestigiosas. Frente a los tintos riojanos, Ribera del Duero irrumpió con fuerza con sus vinos más afrutados, con cuerpo y estructura. Empezaron a ganar terreno a los Riojas y tener cada vez más fama y aceptación entre todos los críticos a nivel nacional e internacional.

 

En definitiva, el debate entre elegir un vino clásico o un vino de nuevo estilo es sólo una cuestión de opción cuyo objetivo no debe ser otro que la búsqueda del placer gustativo. Quizás algunos de los vinos de nuevo estilo sólo hayan hecho que empezar su andadura para convertirse en los clásicos de mañana y esto sólo lo podremos saber con el paso del tiempo.


 

Javier Cantos, gerente y Primer Sumiller de El Rincón del Faro